
El océano es fuente de energía
Es difícil imaginar la vida moderna sin la electricidad. Nos hemos acostumbrado a todas las comodidades que nos brinda la energía eléctrica. El televisor, la radio, la nevera, la estufa, el aire acondiconado, son algunos de los muchos enseres que usan la electricidad para funcionar y hacernos la vida más agradable. Y hace que nos olvidemos de la contaminación ambiental que se produce porque para obtener la electricidad quemamos combustibles como el petróleo.
La mayor parte de la electricidad usada en el mundo se obtiene de centrales generatrices que queman combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas. Estos combustibles se formaron en la Tierra hace millones de años a partir de la descomposición de plantas y animales. Tienen la gran desventaja de que al quemarse contaminan el aire. Además, no son recursos renovables, y no están distribuidos equitativamente en el planeta.

El océano es fuente de energía
Los científicos se han dado a la tarea de encontrar la manera de producir energía sin contaminar seriamente el ambiente. En la búsqueda de fuentes energéticas limpias se han investigado opciones como la energía solar, la energía del viento y la de las olas del mar. Una alternativa novedosa con la que podríamos contar en Puerto Rico es la energía océano-termal.
La conversión
de la energía océano-termal, también llamada OTEC,
es un proceso que convierte la radiación solar que cae en los océanos
en energía eléctrica. En el mar el agua tiene diferentes temperaturas.
En la superficie el agua es más caliente mientras que en la profundidad
el agua se torna más fría. El sistema OTEC aprovecha esta
diferencia en temperaturas del océano y la emplea para producir energía.
Para que funcione, es necesario que la diferencia en la temperatura de las
cálidas aguas de la superficie y las frías aguas profundas
sea de cerca de 20 grados C. Estas diferencias en temperaturas existen en
las aguas tropicales como las de Puerto Rico.
Para producir electricidad se usa un fluído que tenga un punto de ebullición bajo como el amonia. El fluído se convierte en vapor al calentarse con las aguas cálidas del mar. La presión del vapor de amonia se expande y mueve una turbina que produce electricidad. Entonces, el amonia gaseosa pasa a unos tanques de almacenamiento, donde las aguas frías del fondo del océano lo convierten de nuevo en líquido, y comienza de nuevo el ciclo.
A pesar de que muchos ingenieros entienden que este método para generar energía es eficiente, no existen plantas de OTEC funcionando comercialmente. En Hawai opera una planta experimental pero sólo con fines investigativos. Esto no debe sorprendernos si consideramos lo poco que se han desarrollado otras fuentes de energía limpia, como la solar o la del viento.
Aunque muchos expertos reconocen que es difícil y costoso reemplazar el petróleo y el carbón con fuentes de energía más limpia, otros opinan que los beneficios hacia el ambiente, justifican el esfuerzo.