Cultura de Guatemala

Guatemala debe su nombre a una palabra de origen nahuatl, la lengua con la que los mercenarios tlaxcaltecas que acompañaban al ejército conquistador de Pedro de Alvarado se referían quizá a estas tierras. Según algunos estudios filológicos Guatemala significa "tierra de bosques" como una suerte de nahualización del concepto k´iche´, pero en la Relación de Santiago Atitlán de 1572, a pregunta expresa, los principales tzutujiles refirieron que el nombre de Guatemala se refería al nawal principal de los guerreros kaqchikel, el águila, por lo que el nombre del país se referiría a esta inisgnia de guerra. En todo caso la mayoría de las toponímias que nombran los principales territorios del país son de origen mesoamericano, ya sea nahuatl o maya.

La cultura de los pueblos mayas marca la identidad del país, sus colores, sus sabores, sus festivales culturales, su música. Guatemala es un gran textil de colores tejido por los sueños de una mujer maya.

Centros ceremoniales y ciudades arqueológicas mesoamericanas

En el territorio guatemalteco se encuentran algunos de los más remotos vestigios arqueológicos referidos a los inicios mismos de la tradición cultural mesoamericana. La región de la costa del pacifico sur del país, es una región con una enorme cantidad de vestigios arqueológicos que se remontan a los tiempos preclásicos entre el 2400 a.C y 400 d. C., tiempos de orígenes de la civilización olmeca, entre los más importantes de estos centros arqueológicos podemos citar Takalik Abaj en el departamento de Retalhuleu, o Santa Lucía Cotzumalguapa y La Democracia en el departamento de Sacatepéquez. Los vestigios de cultura maya más antiguos se encuentran en el departamento de El Petén al norte del país, muy cerca de la frontera con el estado mexicano de Campeche este lugar es hoy conocido como "El Mirador", una ciudad del Preclasico, que junto con Nakbé, son las más grandes de todo el Mundo Maya, también en el departamento de El Petén, se encuentra otra de las ciudades mesoamericanas más destacadas, Tikal, la cual es patrimonio cultural de la humanidad, tanto arqueológico como natural. Kaminaljuyú es una ciudad que fue habitada durante cerca de dos mil años consecutivos, del 800 AC al 1,200 DC, haciéndola la de más larga ocupación en América. la actual ciudad capital de Guatemala fue construida encima de la antigua Kaminaljuyú. Ya en los tiempos clásicos, entre el 250 y 900 D.C. florecieron muchas ciudades en las regiones de las tierras bajas del norte del país desde Yaxhá, Uaxactún, Tikal, Ceibal, Quiriguá, junto a cientos de sitios más en todo el país; hasta los de la ciudad lacustre de Tayasal, en la actual isla de Flores, a la orilla del Lago Petén Itza, que fue el último estado mesoamericano que resitió a la conquista de los españoles hasta 1697.

Hasta la fecha, en muchos de estos sitios arqueológicos se siguen realizando ceremonias rituales de origen mesoamericano, siguiendo el calendario y la ritualidad de la cultura maya.

Historia, población y cultura

Por Edgar Barillas

El 19 de febrero de 1936, Francisco Amado, Jefe Político del departamento de Jutiapa, rindió su informe a la Secretaría de Gobernación dando cuenta de la marcha administrativa de la jurisdicción a su cargo. Entre otras cosas, el señor Amado hacía constar que en su visita ordinaria a estos municipios localizaron 9 monolitos de piedra labrada y se ordenó su traslado a la capital, con destino al Museo Nacional. También encontraron piezas de cerámica que fueron remitidas a la Secretaría de Educación.

El sitio descrito por el funcionario de la época, corresponde a un asentamiento del período Clásico, compuesto de una pirámide central y una plaza, de acuerdo a la explicación de los arqueólogos que lo han conocido.

Según los registros del Instituto de Antropología e Historia, el asentamiento está orientado al aprovechamiento de los ríos de la región, como el Paz, el Margarita y sus afluentes. Estos ríos forman un conjunto con el Canal de Chiquimulilla que permitía la navegación en las áreas costeras del Pacífico, lo que posibilitaba el aprovechamiento de la biodiversidad terrestre y acuática.

Por otro lado, el lugar llamado La Nueva es uno de los numerosos sitios arqueológicos que se ubican en Jutiapa y que dan cuenta de una ocupación nutrida del territorio, aunque en concentraciones urbanas de pequeña y mediana extensión. Se trataba de sociedades en desarrollo que sufrieron la conmoción de la conquista española y cuyos restos podemos apreciar ahora.

Los mayores conglomerados urbanos eran los de Mictlán, en la actual Asunción Mita, y Paxá, hoy Pasaco. También se encuentran sitios arqueológicos en Agua Blanca (Papalhuapa), Comapa (Comapa y Las Pilas), El Progreso (Palo Amontonado), Moyuta, Los Bordos, Montaña Verde y Pasaco (Potrerillos).

¿Cuáles eran estas sociedades originarias?

Los especialistas no se ponen de acuerdo. Se sabe que hacia el norte, en las colindancias con Chiquimula, se hablaba el ch'orti'. Hacia el sur era una región pipil, de ascendencia mexicana. En Conguaco, Jalpatagua y otros lugares se hablaba el populuca. Y hacia el actual departamento de Santa Rosa, los pueblos eran de origen xinca, filiación étnica hoy prácticamente desaparecida.

Mestizaje cultural

Quizá este largo recorrido nos haya develado una tendencia de los gobiernos liberales: parecerse más a los países considerados “civilizados”. De esta manera, en el intento por borrar su pasado prehispánico el resultado fue un mestizaje cultural de sorprendente riqueza. Cabe mencionar que algunas poblaciones presentan enclaves de descendencia hispana “pura”, lo cual añade más variedad cultural a la sociedad jutiapaneca.

Nuevos poblados

Una vez realizada la conquista, los vencedores ibéricos reorganizaron a la población dominada. Los asentamientos prehispánicos dieron lugar a nuevos poblados. El obispo Cortés y Larraz, en su viaje al reino de Guatemala hacia el tercer cuarto del siglo XVIII, nos presenta la organización administrativa de la diócesis guatemalteca en aquellos tiempos.

Conguaco era cabecera de una jurisdicción que comprendía Ysulca, Moyuta, Pasaco y Jalpatagua. Cortés y Larraz encontró pueblos indígenas que hablaban populuca, pero que también entendían el español. Por lo visto, el proceso del mestizaje se hallaba desarrollado en la región. Igual cosa sucedía en la parroquia de Jutiapa, que tenía tres pueblos anexos: Yupilteque, Atescatempa y Comapa; en donde se hablaba el xinca y también el español.

En la primera época del régimen colonial, los poblados que hoy corresponden a Jutiapa pertenecían al corregimiento de Chiquimula de la Sierra. Más tarde pasaron a integrar el de Mita, jurisdicción que se mantuvo hasta después de la Independencia. En 1848, Mita se dividió en tres distritos: Jutiapa, Jalapa y Santa Rosa, medida que fue reconsiderada dos años más tarde y sus poblaciones pasaron a depender de Chiquimula y Escuintla.

El departamento de Jutiapa

En 1852, se creó en definitiva el departamento de Jutiapa. Pero su integración no quedó como lo es en la actualidad. Las recomposiciones siguieron dándose con el transcurso de los años. En 1853 se anexaron a Jutiapa, Asunción Mita, Santa Catarina Mita y los valles de Agua Blanca y El Espinal. Un año después se incorporó Azacualpa.

En tiempos de la Reforma Liberal, en 1873, Jalapa pasó a formar un departamento diferente, con lo cual se redujo considerablemente el territorio de Jutiapa. Los liberales tenían como dogma la búsqueda del progreso de los pueblos, la geografía guatemalteca da cuenta de ello.

En Jutiapa, en 1882, el poblado de El Sitio pasó a denominarse El Adelanto y se convirtió en municipio. En 1886, en la misma dirección, El Progreso alcanzó también la categoría de municipio, lo que dio lugar a que los jutiapanecos y jutiapanecas, muy pomposa y burlonamente proclamaron ser el departamento más progresista y adelantado del país.

Muestra de que la época estaba para la “modernización” positivista son los nombres de algunos lugares que dieron lugar a otros menos “pueblerinos”. Véase, por ejemplo, el caso de Chingo Arriba, Chingo Abajo y Hueviapa, que cambiaron sus nombres respectivamente por los más occidentalizados de Esmeralda, Jerez y Miramar.

Muchos años después, siempre con gobiernos liberales, en la década de los treintas, la aldea El Conejo, de El Progreso, cambió su nombre por el de Las Flores; el municipio de Azacualpa, pasó a ser San José Acatempa; Los Matasanos, llegó a denominarse Betania; y La Burrera pasó a ser Nueva Esperanza.